martes, 23 de agosto de 2011

Movin on... moving out

Kitchener, Ontario.

Enero de 2008. 4:30am.


Cada mañana a esa hora comenzaba la odisea para llegar a la escuela de conducción en Cambridge.
Un corto trayecto de 20 minutos en coche, que al no disponer de él y gracias a las inclemencias meteorológicas, se convertía en un "paseo" de más de una hora desde la casa que disfrutábamos en Courtland Avenue hasta la parada de autobús en Fairview Mall, donde cogía el autobús que me llevaba hasta Cambridge, y donde me esperaban otros 20 minutos de camino hasta la escuela.

Kitchener se encuentra en el suroeste de Ontario, en la zona donde el popular "efecto lago" hace que las tormentas de nieve vengan una detrás de otra transformando el suelo en un milhojas de hielo y nieve.

Las temperaturas entre -25ºC y -35ºC de esas semanas junto con la incesante nieve, hacían imposible conseguir un taxi (cosa que sólo intenté un par de veces), y convertían los escasos 3 km. de travesía en una auténtica tortura.
Llegué a las escuela más de una mañana con quemaduras en la cara por el hielo y principio de congelación en las manos. Todo ésto, antes siquiera de empezar la jornada, que proseguía después con la "relajante" tarea de acostumbrarse a conducir un 18 ruedas por tierras americanas con 40 cm. de nieve en las carreteras.

Los "mejores" días, varios camiones no arrancaron por el frío, así que pudimos pasar el resto de la mañana a cubierto, amarrados con firmeza al tanque de café hirviendo que nos ayudaba a acelerar el proceso de descongelación.

...

Cada persona tiene sus sueños y motivaciones, sus alicientes y sus metas, sus recuerdos y sus necesidades, y nunca, repito, nunca se pueden intercambiar entre distintos individuos.

Para mí, el sacrificio y la perseverancia de aquellas semanas es algo que no se me olvida, y me ha servido de empuje en muchas ocasiones para volver a encontrar la dirección perdida en mi objetivo de establecerme en Canadá.

No os podéis hacer a la idea de la cantidad de veces que he tenido que escuchar aquello de: "¿qué tal se vive en X?", "¿cómo es tal ciudad o ésta otra?", o "¿qué tal se trabaja en ésta empresa?".

La realidad es que hay millones de ciudades distintas dentro de cada metrópolis, tantas como habitantes y la única manera de saber cómo es un país o un lugar determinado es ir y probarlo por uno mismo, lo demás son todo conjeturas. Muchos lugares idílicos o mitificados son sólo eso, mitos, y otros sin tanto bombo y platillo pueden ser un destino perfecto. Para muestra un botón que nos dejaba ayer Mortiziia.

Hay gente absolutamente feliz en España, en Canadá, así como en Laos o en Nicaragua, y gente que se siente miserable en éstos mismos países. Depende de cada uno, de cada paso y cada decisión que hemos dado y tomado en el pasado, y que nos sitúa cada vez más lejos de formar parte de un único patrón.

Muchos quieren respuestas que no existen, una tabla o una guía que determine dónde y cuándo se es felíz por narices, por el mero hecho de que si otro lo es allí, no puede ser tan complicado conseguirlo.

La historia que escribía al principio no es más que una pequeña muestra de que mi percepción de Canadá es diferente a la de otro que haya seguido un camino completamente distinto.

Para todos aquellos que se plantean cambiar de ciudad, de país, de continente... tomad nota de lo que tengan que contar los que lo hayan hecho con anterioridad, pero experimentad y cread vuestro propio destino, sólo vosotros váis a vivir vuestra vida.

No es ninguna receta magristral ni nada que no se haya dicho con antelación, pero varias conversaciones que he tenido éstos últimos días con gente que ha intentado o ha conseguido emigrar con más o menos fortuna, me ha hecho darle vueltas al tema.
Si le añado además el hecho de que el próximo 4 de septiembre hace 4 años que viajé por primera vez a Canadá, y que éste mismo domingo vuelo de nuevo hacia Calgary, ésta entrada se ha acabado escribiendo casi por sí sola.

Os dejo con un tema que me encanta de Billy Joel y que va un poco de eso, de esa lucha personal, de algunos sueños rotos y de otros nuevos por conseguir, de metas autoimpuestas más o menos ridículas...

6 comentarios:

Borja dijo...

Así que de visita al blanco norte justo cuando empieza el otoño. es lo que tú dices, que te va la marcha...

Javi dijo...

No, Borja, ¡si ahora son los mejores meses!, sin los calores de finales de julio o principios de agosto, y con muchas horas de luz todavía.
Aunque no te falta parte de razón...
Un saludo.

Mick dijo...

Hey Javi,
True words, but I also think that the companies can make or break people.
We are here in France until October, and we are loving every moment, with beautiful people in a beautiful part of the country.
Good luck with your return to Canada, hope we might see you there!
Hugs, Mick and Cath.

Javi dijo...

Well, Mick, that's exactly what I meant...
After all of this years I have my own point of view based on my unique personal experience.
Some people make it work, some other don't, all for different reasons.
Luckiness and casualties play an important part as well.

In my case, as I wrote in the post, through my individual journey and especially considering the conditions I had to deal with when I was living in Ontario, I can't complain AT ALL about the last three years.

Take care!.

Anónimo dijo...

Amen.

Vic.

Borja dijo...

Bueno, ya es lunes.

Espero que hayas tenido un buen viaje, aunque no has dicho si vas a Canadá, o vuelves a Canadá... que son cosas cosas muy diferentes.
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Ok, guy, is monday.

I hope you had have a good travel, altought do not talk about if you go to Canada, or you come back to Canada... two different things.

(In english too, I need to practise, H&R will make new interviews on September ;-) ).