Llevo unos días estudiando a fondo el trabajo de Gerry Johansson, Elliott Erwitt, Robert Adams (especialmente éste último), y algún que otro fotógrafo especializado en blanco y negro.
Cada día que pasa me voy dando más cuenta de que en fotografía, como ya se ha dicho miles de veces, el color es más una distracción que un elemento indispensable. Si nuestra visión fotográfica se basa en líneas, formas y volúmenes, el blanco y negro es sin dudarlo el medio ideal de trabajo.
He hecho una pequeña selección con fotos tomadas el años pasado con la Yashica Mat, en las que la decisión de apretar el disparador vino dada porque las líneas, formas y densidad de sombras me resultaron atractivas, sin tener demasiado en cuenta el color de la imagen.
Las he convertido a blanco y negro para poner en práctica algunas técnicas de edición y para ver cuál era el resultado final.
Para evitar "trampas" durante una temporada, he cargado ya la Nikon F100 con un carrete de blanco y negro Kodak T-Max 3200.