Entre tanta cadena de comida rápida, y tanto restaurante de menú "infantil" de carne con patatas y patatas con carne, de vez en cuando encontramos algún oasis gastronómico como el Mad Greek.
Y nunca mejor dicho lo de oasis, ya que se encuentra entre el desierto de Mojave en California y el espectacular Death Valley National Park. A unos 130 km. al sudoeste de Las Vegas, en plena I-15, nos encontramos con Baker, ya en el estado de California, un pequeño pueblo de paso en el que descubrimos éste restaurante, a mi entender, parada obligatoria para todo buen "road trip" que se precie.
Gyros (similar al Kebab turco), Souvlakis, Tiropitas, Skopelos, y una infinidad de hojaldres rellenos de quesos y verduras.
Todo acompañado con distintos arroces y salsas caseras fantásticas.
Además, aparte de la cocina griega, tienen pollos asados, de una manera muy similar a la típica pollería española, y supongo que por estar situado en California, burritos de todo tipo, que también acabé catando, y que sabían a gloria, muy lejos de las patrañas precocinadas pseudomexicanas que inundan la geografía americana.
Aparte del hecho de dar nombre al más conocido álbum de U2, ésta maravilla de árbol se merece por sí mismo una entrada en exclusiva.
Confinados casi en exclusiva en el desierto de Mojave, miles de ejemplares ofrecen a ambos lados de la interestatal 15, en el este de California y sur de Nevada, una de las imágenes más espectaculares del trayecto entre Las Vegas y Los Angeles.
Lo malo que tiene recorrer 2.500 kms. de sur a norte, especialmente al final del invierno, es el caos absoluto que te vas encontrando por clima.
Igual que el año pasado, cuando te encuentras en el sur de los E.E.U.U. disfrutando de unas temperaturas de lo más veraniegas, tu mente (y tus ganas) empiezan a jugarte una mala pasada, y empiezas a imaginar que quizá, una temprana primavera te pueda estar esperando en Canadá. Nada más lejos...
Tardamos más de cuatro horas en recorrer los 200 kms. que hay de Lethbridge a Calgary, en Alberta, atravesando de noche una maravilla de whiteout, que no es más que disfrutar de visibilidad cero, en medio de una tormenta de nieve que lo cubre todo con una blancura absoluta. Es como volar dentro de una nube, sin asfalto, sin referencias... ¡una gozada para los sentidos!.
Después de parar unas cuantas veces para quitar los bloques de hielo de los limpiaparabrisas, empezé a servir de guía para los incautos conductores de unos cuantos coches, parados en distintos puntos de la autopista, y que a mi paso se aferraban a las luces del trailer, como pollitos recién nacidos a su protectora madre.
Tras ésta relajante tarde-noche, nos hemos levantado con unos fantásticos -33ºC, que hacen que no pueda evitar acordarme de lo felíz que va uno por la vida en sandalias y camiseta. Así que ésta semana dejamos atrás California y Nevada prácticamente en verano, y pequeñas tormentas en Utah mediante, regresamos a Canadá en el más crudo invierno. Dicen que es posiblemente la última semana de éste año en éstas condiciones, veremos a ver.
Os dejo unas fotos del último viaje, lejos de la nieve, con los fantásticos colores del oeste americano.
Bueeeeeeno, pues re-bienvenidos a ésta, también vuestra casa, con ventanas sin cortinas, ni persianas, y en jornada indefinida de puertas abiertas...
Una de las cosas más espectaculares de llegar a Las Vegas por carretera, es el hecho de estar cruzando kilómetros y kilómetros de desierto, por el estado de Nevada completamente a oscuras, y de repente, tras una pequeña colina, aparece una inmensa llanura repleta de millones de luces móviles de todos los colores. A ese nivel desde luego, sobrepasa todas las expectativas.
Podéis acompañar la lectura con el siguiente vídeo para poneros en situación. Por cierto, impresionante "performance" del Rey en éste "Suspicious Mind", irrepetible.
Las Vegas es, como sabemos, un enorme parque de atracciones para adultos situado en plena calle. La música te acompaña mientras paseas por el Strip, saliendo de cientos de altavoces escondidos en los sitios más insospechados.
Visitantes de todo tipo, pero principalmente, jóvenes en busqueda de la experiencia total Vegas de desparrame absoluto (con una cogorza brutal a las seis de la tarde), despedidas de soltero/a, y celebraciones de toda índole, incluyendo recién casados venidos de los países más diversos.
Asadores y restaurantes con striptease incluído, casinos a pie de calle con las puertas abiertas de par en par, limusinas con imitadores de artistas famosos que te acompañan durante el trayecto, capillas 24h. de bodas ultrarrápidas (pongámonos en situación, bodorrio con imitador de Tom Jones por cura a las 4.50 a.m., con la correspondiente "borrachera tremenda - eres la mujer de mi vida"... me imagino la de divorcios express que vienen después), paseos en helicóptero a través de los hoteles, hoteles con sus montañas rusas, sus musicales... y gente, mucha gente.
Lo mejor del lugar para mí, es recordar aquellos conciertos de Sinatra en el Caesar Palace, imaginarme los días del ocaso de Elvis Presley con su traje blanco y su capa, observando Las Vegas desde la ventana del hotel, o algo más actual, detenerte frente al lago del Bellagio cual Danny "Ocean" planeando el robo perfecto. Caótica, divertida, bulliciosa, transgresora, hortera, evocadora, nostálgica... por todas éstas cosas sin duda, Las Vegas es Las Vegas.
Para la poca gracia que me suelen hacer a mí éstos sitios, he de reconocer que me llevo buen recuerdo. Merece la pena una visita.
"...a little less conversation, a little more action please..."
Aprovechando que hoy pasamos por Las Vegas, voy a "jartarme" a hacer fotos de la ciudad del pecado, mientras me marco unos temas a lo Elvis, a ver si así me relajo...
Os dejo con la ruta que hemos seguido los últimos días.
Ayer tuvimos el inmenso placer de pasar la tarde, compartir mesa, buena conversación y risas con Mariano (en el entorno spaniardo blogueril, creo que sobran las presentaciones) y su esposa, en Bellevue, en el estado de Washington.
Sinceramente, la sensación que nos queda es de habernos reencontrado con una pareja de amigos a los que no veíamos hace tiempo (de esos por encima del nivel 4, ya me entendéis...).
Nos llevaron a cenar a The Crab Pot, un restaurante muy acogedor con vistas al centro de Bellevue, y donde unas cubas repletas de cangrejo, gambas, patatas, almejas,etc... se esparcen sin remilgos sobre la mesa para deleite de los comensales.
Una gozada encontrar gente así en cualquier parte del mundo.
Lo dicho, fantástica tarde.
¡Muchas, muchas, muchas gracias a los dos!. ¡Nos vemos pronto!.
PS. ¡Ale!, voy a hacerte un poco de publicidad por los Estates