La experiencia fue fantástica, uno de esos recuerdos para guardar el resto de nuestras vidas, y supuso volver a ponernos juntos en la carretera como durante todos aquellos fantásticos viajes que hicimos cuando yo era un crío.
Así que hoy, aprovechando la ocasión, ésta entrada para conmemorar aquel viaje y todos los que hicimos hace tantos años, que me inyectaron la pasión por conducir.
¡Feliz Día del Padre!
