jueves, 3 de diciembre de 2009

Icy nights

Ésta última semana he pasado dos noches de esas que no se olvidan.

La primera fue el pasado sábado. Parecía que las temperaturas empezaban a tomar la posición que les corresponde para éstas fechas, y la previsión hablaba de ligeras nevadas por el norte de Ontario.
A primera hora de la tarde me encontraba repostando en Nipigon y los primeros copos hacían acto de presencia, hasta ahí todo normal, rondábamos los 0ºC, y ya era de noche cerrada.

El viaje siguió sin mayores problemas hasta Kenora, había comenzado tarde ese día y la intención era llegar hasta Winnipeg sobre la medianoche.
En cuestión de diez minutos la temperatura se desplomó hasta los -12ºC, y en vez de nieve, comenzó a caer el temido freezing rain, gotas de lluvia que traspasan una capa a bajísimas temperaturas y que se congelan al entrar en contacto con el suelo o cualquier objeto, dejando un precioso glaseado por todas partes, que como podéis imaginar es de todo menos deseable para pasear por encima con un dieciocho ruedas.

La velocidad del tráfico descendía hasta los 40 km/h. que era lo máximo a lo que éramos capaces de circular en línea recta, los frenos cada vez tenían menos respuesta, y cada pequeño toque al volante se traducía en una embestida lateral del trailer, una auténtica gozada.

Justo antes de llegar a la línea que separa las provincias de Ontario y Manitoba, el tráfico estaba completamente parado.
En un pequeño repecho, un camión había perdido el control chocando frontalmente contra un coche, sin provocar heridos por suerte, debido a la poca velocidad que llevábamos.
Se formó una caravana de cientos de camiones, los usuarios principales nocturnos de la Transcanada, y en la conversación que mantuve con otros conductores, mientras comprobábamos el estado del asfalto, todos teníamos más o menos claro que Tráfico iba a cerrar la autopista, al menos hasta que echasen el pertinente producto para disolver algo del hielo que había sobre el asfalto.
Nada más lejos, nadie quería ser responsable de retrasos y demás pegas al día siguiente, y al ser justo en el límite interprovincial, cada una esperaba a que la otra diese el primer paso, cosa que lamentablemente no sucedió.
Después de recoger y limpiar la zona del accidente, alrededor de la medianoche, reabrieron la autopista.

El espectáculo dantesco, cientos de camiones a 30 km/h. deslizándose de un lado a otro de la autopista. El aspecto era terrible, la carretera tenía un extraño brillo, y no había ningún ruido de rozamiento con el suelo, prácticamente silencio total.
Lo malo de ésta zona de la Transcanadá es que no hay sitios donde estacionar el vehículo, e incluso el arcén tiene una ligera inclinación que no lo hace muy recomendable si no quieres acabar durmiendo de lado en la cuneta, así que no había más narices que seguir.
Yo sabía que había una pequeña gasolinera antes de llegar a Winnipeg, pero a esa velocidad íbamos a tardar horas.
Era imposible mantener el trailer en línea con la cabina, al tocar el acelerador la parte trasera de la cabina se iba ligeramente de lado, lo que desembocaba en un posterior golpe lateral del trailer que asomaba por los retrovisores como el rabo de un perro contento de recibir a su amo.

Para que os hagáis una idea de las condiciones (en mi caso de noche), ahí va un vídeo del pasado invierno por la misma Transcanada, del bueno de Roger, que se ha escapado sabiamente para España hace escasos días (¡gracias por el vídeo, Roger!):



Todos los músculos del cuerpo en tensión y el cansancio se empezaba a acumular, viendo además la espectacular imagen de otros camiones, delante y detrás, patinando como si aquello fuese la versión canadiense del "Lago de los Cisnes".

Cada minuto se hace eterno en esas condiciones, cualquier error, cualquier pequeño esceso de velocidad en una bajada y estás fuera.

Como pasa siempre, ahora me acuerdo casi con una sonrisa, pero en el momento, no sabes si "esa" es la noche en la que vas a tener un percance, el hielo lo convierte en una auténtica lotería, no se trata solo de sacar el manual de "conducción sobre hielo", bajar las revoluciones y quitar el automático (porque hasta un cambio de marchas te puede suponer una desgracia), hay una serie de variables como una mera ráfaga de viento, que no controlamos y pueden ser determinantes.

Finalmente, tras otras tres horas de suplicio, y cuando ya me acercaba a mi límite diário de horas al volante, aparecieron las luces de la gasolinera que comentaba antes.
Nos habíamos separado del convoy un grupo de unos ocho camiones, y en cuanto vimos la luz, empezamos a tirar del claxon, sacando algunos el brazo por la ventana en señal de victoria.
Sobra decir que ésta pequeña gasolinera tiene sitio para siete camiones, y esa noche aparcamos allí más de treinta, en las posiciones más creativas que he visto en mucho tiempo.
No sé si fue cosa de los trabajadores de la gasolinera o álguien pagó (porque todos iban chillando: "¡Yo invito!"), pero al entrar otro conductor me pasó un café, que después de lo sucedido sabía a auténtica gloria.
Parecíamos naúfragos rescatados después de días a la deriva, misma camaradería, mismas caras de cansancio y alegría, desde luego fue una de esas veces en las que el sencillo hecho de tener disponible leche, patatas o fruta al día siguiente en el supermercado es gracias a la infavalorada labor de unos cuantos locos dispuestos a pasar noches como esas ahí fuera.

A la mañana siguiente el triste espectáculo esperado.

La Transcanada parecía una de esas playas elegidas por las ballenas para ir a morir. Siete camiones volcados fuera de la carretera en un tramo de menos de cinco kilómetros, ellos no habían tenido tanta suerte, y los que tenían que tomar la decisión de cerrar el tráfico pensaron en otros inconvenientes por lo visto más importantes que la integridad física de esos "cuatro conductores poco cuidadosos".

Mi destino final era Saskatoon, donde conseguí llegar sin complicaciones la tarde siguiente, y donde pude descansar y dormir a pierna suelta.

Pero la semana no había acabado ahí...

De Saskatoon tenía una carga para Airdrie, al norte de Calgary, y las temperaturas no habían levantado cabeza desde hace días, así que las advertencias de tramos congelados y más freezing rain eran constantes por la radio.

Mismo escenario, misma película.

Horas de conducción para avanzar escasos kilómetros, circulando a poco más de 40 km/h., y viendo como varios coches se salían sin control delante de mis narices.
Paré finalmente a dormir, y al menos, desde la empresa me decían que hiciera lo que creyera conveniente, sin presionar en ningún momento, que se agradece una barbaridad en situaciones como esa.

Por lo demás, al final llegué a Calgary, merecido reposo del guerrero, y hoy salgo con destino al sur de Texas, donde unos fantásticos 20ºC me esperan según la previsión meteorológica, eso sí, cruzando antes Montana, Wyoming... veremos lo que deparan los siguientes días, ¡¡bienvenido de nuevo al crudo invierno!!.

Por cierto, casualmente, hoy hace un año que empecé a trabajar con H&R, y dos que vinimos por primera vez a vivir a Canadá, cuando aterrizábamos con aquella tremenda nevada en Toronto.
Por un lado parece que fue ayer, pero la verdad es que se ven las cosas de otra manera, han sido muchas experiencias, muchos viajes... en fín, ¡felíz Caniversario para nosotros!, seguiremos al pie de la brecha.

¡Buen fín de semana para tod@s!

13 comentarios:

Mick dijo...

Drive Safe Javi
Happy Canaversary to you and Inga.
Hope you are both ok
Hugs from Cath and Mick xx

Lunatrix dijo...

Vaya aventura!! Me alegro que llegarais sanos y salvos, quizás con menos pelo después de tanto estrés ¿no?

Sí que es verdad: el trabajo de los transportistas está infravalorado.

Un abrazo!

Mexiñol dijo...

Joer que odiseas macho... Lo de 20 grados al sur de texas a ver en que partes, por que un poquico mas pal sur andamos en 10 grados, y si en Mty hace frío, en Laredo hace mas frío, así que es uno o dos grados menos, claro que comparándolos con los -12 te parecerá primavera

Marcoiris dijo...

muy buena entrada Javi! claro que está infravalorado, tendriamos que meternos en el camion para comprendrlo bien, aunque con tu descripcion y el video podemos hacernos a una idea.
Como dice santy no se a que zona de Texas vas, porque en la zona de dallas hay nieve (poca claro) y en Autin dan nieve mañana, pero nada que ver con canadá.
Un abrazo y buen viaje!

Jose dijo...

Bueno colega ya te he llegado el invierno, espero que no sea muy duro ... solo dos? aun te falta por alcnzarme despues de unos 15 años ya veras como gusta rodar por la 40 en invierno y si es la 10 mejor aun..

He dejado "recado" para que le des mi correo a Lunatix y mi telefono, parece que se viene a Montreal, y tu que? que pasa contigo tio!


Bueno un saludo y prudencia en la ruta

Jose

ROGER TRUCKER dijo...

Bueno, veo que lo tuyo fue peor. Un espectaculo dantesco en plena noche... No gracias! Acabo de cruzar Canada en coche (viaje de despedida) y estando en Calgary puedo decir que he echado de menos el camion en los tramos de nieve. Pero el hielo que sale en mi video no se lo deseo a nadie. Es una pesadilla el querer parar y no poder. Es increible que la policia de Manitoba no corten la carretera cuando es obvio que toca cortar. No la cortaron al final, en mi video.

Vuelvo a Barcelona el dia 15 de diciembre!

Cheers,
RT

Mexiñol dijo...

Que lo sepas, acabo de ver el pronóstico y para San Antonio están dando -3 grados, y en Laredo 0 (ni frío ni calor)

Jordibar dijo...

Ostiaaaas un añooooo ya!!!

A celebrarlo a lo grande porqué tiene un mérito impresionante!!!

Un abrazo enooooorme!!!

Javi dijo...

Thanks a lot Mick!, those days remind me a lot when all of us got here a year ago...
Hugs to you both!

¡Gracias, Luna!, ¿perder pelo?, ¡a mí con los nervios me crece más!, llevo unas melenas que de cantante de country he vuelto a mi look "hairmetalero" de los 80, jejejeje.
¡Un abrazo!

Santy, estuve mirando el tiempo para Laredo para el lunes (que es cuando andaré por allí), y daban alrededor de 19ºC, así que espero que suban las temperaturas... ¡si no, menuda estafa!, jajaja, ya te contaré.
Cuídense!

¡No me joas, Marco!, nieve en Texas... ¡vamos hombre!, ¡mecagüen-tó-el-cambio-climático!, jajajaja, a ver si se va a chafar mi esperanza de ir en manga corta aunque sea un par de días...
¡Un abrazín!

¿Solo dos, Jose?, no sé, yo con dos en todo el invierno ya iría contento, así que dos en una semana ha roto mi expectativa de noches de "diversión" para éste año. A ver si cae algo desde TX para allí!.
¡Un saludo!

Roger, ¡tú sí que sabes, campeón!, jejeje, a ver si coincide que voy para el este antes del 15... ya te aviso si eso.
Prost!.

Jordiiiiiii!!!!, y tú que siempre has sido el último en despedirse de nosotros, ahí al pie del cañon, ¡eres un crack!.
Nos vemos... (consultar cuenta de mail para más señas, jejeje!)

Sergio Bonachela dijo...

Javi macho enhorabuena por los dos años y mucho cuidado con el camión, que lo que cuentas pone los pelos de punta!

Lunatrix dijo...

Javi, que yo no sabía nada de esto!!!!

http://www.youtube.com/watch?v=1TD_pSeNelU

Qué bueno ... ahora veo tu blog con otros ojos. Cada vez que lo abra voy a poner esa musiquilla de fondo :o)

mercedes dijo...

mi correo mmercedes15@hotmail.com,mandame informacion por favor,y que tg buen viaje

linóleo dijo...

Madre mía, hasta me he emocionado leyendo la historia, que valientes y que alegría cuando llegasteis a la gasolinera,casi lo estaba viviendo como si fuera en un camión detrás vuestra, hasta con angustia de imaginar esas condiciones. Me alegro que tuviera un final feliz y felicidades por ese primer aniversario.