jueves, 27 de enero de 2011

Stephen Shore: Uncommon Places


Fotógrafo autodidacta, influenciado profundamente por el libro American Photographs de Walker Evans, Stephen Shore decidió a la temprana edad de 14 años ponerse en contacto con Edward Steichen, el entonces encargado de la sección fotográfica del MoMA, para presentarle parte de su trabajo.
Steichen se llevó tan buena impresión que decidió comprarle tres obras, plantando a Shore en medio del panorama artístico y creativo del Nueva York de comienzo de los años 60.

A los 17, como amigo y colaborador de Andy Warhol, se paseaba a diario por The Factory, tomando instantáneas de todo lo que se cocía por allí.

En 1971, a sus 24 años, Stephen Shore disfrutaba ya del reconocimiento público que le otorgaba el haber exhibido en solitario en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York.

Un año más tarde, en 1972, Shore se dió cuenta de que toda su vida había transcurrido en un escaso radio de varios kilómetros alrededor de la Gran Manzana, así que con la intención de descubrir el país, decidió emprender junto con un amigo suyo un viaje desde Manhattan hasta Amarillo, Texas.

Tal fué el shock que se llevó durante ese viaje, que nada más finalizarlo se embarcó en otro, ésta vez en solitario con la única compañía de su Rollei de 35mm.
Shore tomó fotos de todo lo que se encontraba a su paso, cada paisaje que captaba su atención, cada edificio, cada camarera que le atendía, cada habitación de hotel...

A su regreso, con los cientos de fotografías registradas, exhibió y publicó su trabajo American Surfaces que tuvo una acogida bastante pobre, debido en parte a la incompresión del mensaje que Shore quería mostrar, y a la poca calidad de las impresiones obtenidas de los pequeños rollos de 35mm.

Decepcionado, comprendió que la única manera de poder plasmar la auténtica visión de sus viajes era empleando un equipo que produjera resultados de mayor calidad, ésta vez llevando consigo una cámara de gran formato.
Shore se embarcó en una serie de viajes a lo largo y ancho del continente americano desde el año 1973 hasta el 1981.
El hecho de llevar encima una cámara de gran formato y el coste de cada placa fotográfica le obligaron a trabajar con otra filosofía, teniendo que tomarse mucho más tiempo en cada parada para montar el equipo, siendo más selectivo, viendo con más profundidad, desarrollando minuciosamente cada composición.


En 1982 se publicaba Uncommon Places y nacía un clásico. El impacto fue brutal, creando el libro más copiado, venerado y reconocido como influencia directa de la mayoría de fotógrafos de los últimos 30 años.
Con éste trabajo establecía las nuevas directrices del movimiento conocido como Nueva Topografía y abría por primera vez las puertas de galerías y museos por todo el planeta a la fotografía en color de gran formato como medio artístico, acotada hasta entonces para uso comercial.
Composiciones esquisitas con tal calidad y definición que uno puede pasarse horas recorriendo visualmente cada imagen descubriendo nuevos detalles.


Indudablemente, el trabajo de Stephen Shore ha adquirido un componente nostálgico con el paso de los años y ver ahora, 30 años después, esas calles plagadas de coches clásicos americanos es un valor visual añadido, pero incluso en el momento de su aparición, cuando esas imágenes "solo" eran una representación de la América presente, el virtuosismo de sus composiciones (absolutamente increíbles, en mi opinión), su capacidad de control de luces y sombras, y el rango cromático de cada toma, daban valided a su obra sin la necesidad de la carga extra de melancolía.




Otros genios de la misma época que siguieron un camino similar como William Eggleston, del que escribiré por aquí en breve, tienen trabajos excepcionales, pero éste Uncommon places es sin dudarlo la auténtica referencia.

Stephen Shore es hoy profesor y director del Departamento de fotografía del Bard College, en el estado de Nueva York.

Personalmente, descubrir y estudiar la obra de Stephen Shore hace un par de meses, y en especial éste libro, me ha ayudado a comprender un poco mejor la gramática visual de la fotografía, a replantear algunos conceptos y me ha abierto un nuevo mundo de posibilidades en cuanto a composición se refiere.

Una joya, absolutamente imprescindible.




Os dejo con un vídeo de Stephen Shore.

6 comentarios:

José Luis Ríos dijo...

Conocía algo de este fotógrafo, gracias por tu información, y por las fotografías, las suyas, pero las tuyas también.

Saludos

Alex Onov dijo...

Joder qué fotacas! De verdad que algunas de ellas harían una portada chulísima para algún LP... en vinilo, claro ;-)
Un saludo, gracias por mostrarme a este artista que, evidentemente, no conocía (soy un ignorante en el mundillo de los camarógrafos)

Javi dijo...

¡Muchas gracias, José Luis!. Le he echado una ojeada a tus fotos, y tienes algunas muy buenas, gran conversión de B/N.
¡Un saludo!.

¡Gracias, Alex!. Si llego a comentar que algunos asocian a Shore con el trabajo de Edward Hopper, te habría tocado más de cerca, ¿no?.
Totalmente de acuerdo con lo de la portada de vinilo, de hecho Eggleston, coetáneo de Shore, tiene cantidad de portadas de los 70 y 80 con imágenes de un estilo similar.

http://blakeandrews.blogspot.com/2009/07/william-egglestons-album-cover-guide.html

¡Un saludo!

Alex Onov dijo...

Pues sí, sí, entiendo la similitud con Hopper. Tiene ese aire, precisamente.
Qué gran enlace el de Eggleston. Algunas las conocía y no sabía que eran de él. Algunas, por lo que veo, no son tan antiguas como de los 70, sino más actuales, este tío supongo que sigue en activo.
Gracias de nuevo. Prosigo investigando.

linóleo dijo...

Me encantan las fotos, la época y los coches en la que fueron tomadas. A mi me gusta hacer fotos de coches de los 50 a los 70 y de moteles y carteles de neon desde que llegué a USA, son estupendos.

Me ha gustado el fotografo, me lo apunto.

Jose

Víctor Manuel Pizarro dijo...

Muy interesante y completo el artículo. He paseado por tu blog y me ha encantado.

Saludos desde Extremadura.

Víctor