Explicar lo que se sufre a éstas temperaturas es casi imposible, hay que vivirlo para hacerse a la idea, en serio.
Por aquí se comenta que el dolor empieza a sentirse a partir de -25, y realmente, un par de minutos a la intemperie sin guantes, o con la ropa equivocada, y el principio de congelación comienza en unos dos minutos, una auténtica "maravilla" hasta para un bilbaíno como yo, jejeje.

Así que teniendo ésto en cuenta os podéis imaginar el placer de disfrutar de unos 20 grados en California, a escasos metros de Tijuana, en la frontera mejicana.
Además, toda la comida que he probado por allí, real, con ese olor a auténtico, han hecho que unas horas le cogiese un inesperado cariño al sur de California, que no así a su caótico tráfico.
Eso sí, toda la vida había pensado que hablando inglés y español aquello sería una gozada, y tengo que reconocer, que a duras penas conseguíamos entender algo en ambas lenguas. Mucho "slang", espanglish, etc... pero en serio, la vida es muy distinta allí abajo. Me han entrado muchas ganas de descubrir Mexico, el verdadero, el inmenso, lejos de las playas de Cancún, y que sin duda tiene ese "algo" que atrae.
Santy, Sabino, ahora empiezo a entenderos mejor, jejeje.
Pero comenzemos por el principio...
Salimos el domingo pasado con mucho frío, cosa habitual en las fechas que andamos, hacia California, cruzando todo EEUU por la famosa interestatal I-15, que atraviesa Montana, Idaho, Utah, Nevada, Arizona... con muchas horas cruzando "ninguna parte", y algunos de los más espectaculares paisajes que se pueden encontrar en carretera, incluyendo Las Vegas, cañones de Arizona, etc..
Aquí viene el chiste de la semana: saliendo de California nos encontramos con todas las salidas cortadas debido a la nevada que había caído, cosa que no sucedía hace mucho, pero que viniendo de Canadá, acostumbrado a conducir en las condiciones en las que lo hacemos y viendo la ridícula cantidad de nieve, fue motivo de risa durante horas. Ahí va el documento gráfico de lo alto del puerto que lo corrobora, escasos minutos después de la apertura, ¡están locos éstos californianos!.
Solucionado el asunto subimos hasta Lethbridge, recogí a Inga, y conduje ya por mi cuenta hasta Edmonton con las temperaturas que comentaba al principio, para volver a casa después de una semana y unos 6.400 kms., ahí es nada.
Ésta semana puede que vayamos a Toronto, por lo que pasaremos la Nochebuena en algún punto perdido de las praderas canadienses, así que sólo me queda desearos a todos felices fiestas, y cuidadín con el atracón de mazapanes, polvorones, guarreridas similares y licores varios.
¡Un abrazo enorme para todos!























