martes, 21 de julio de 2009

The Magnificent Seven

Siete cabroncetes, siete despiadados chupasangre, siete malnacidos, siete mosquitos orgullosos del sello "Born in Manitoba" escrito a fuego en el lomo.

Comienza a chispear a eso de las cuatro de la tarde. Decido parar para hacerme un bocadillo en una de las escasas zonas disponibles en la autopista Transcanadiense, allí donde puedo aparcar el camión sin problemas. Casi sobre la línea que divide las provincias de Ontario y Manitoba, en tierra de nadie, repleta de bosques y vida salvaje, incluyendo a algún que otro ermitaño que ha decidido hacerse la casa por la zona, poco más.

Stormy Exit

Por aquello de que llueve ligeramente decido abrir un poco las ventanas para que entre algo de aire fresco y prosigo con mi tarea cortando el pan sin demasiada prisa.
De repente, noto dos punzadas en la pierna derecha, como si me clavasen dos alfileres, echo un vistazo, y allí me encuentro dos mosquitos del tamaño de un San Bernardo realizando una "cata" de mi sangre, tratando de dilucidar mi grupo sanguíneo según el post-gusto.

Doy buena cuenta de éstos dos aprovechados (librazo en el gemelo), cuando siento otro picotazo en el brazo derecho... efectivamente, un rezagado compañero. Elimino a éste tercero y veo, gracias al contraste de la luz interior del camión, que otros cuatro mamones andan dando vueltas pletóricos, festejando tamaña incursión en terreno enemigo, y alborozados ante el suculento festín que les esperaba.

Antes de proceder a la eliminación de la banda de rufianes, corro a cerrar las ventanas para observar con asombro, que debido al tremendo calor exterior junto con la lluvia que empezaba a caer, cientos de mosquitos se agolpaban en las ventanas, buscando un resquicio que les permitiese el acceso a la "Tierra Prometida".

Más de veinte minutos me llevó acabar con el cuarteto de chupócteros, que venían hacia mí en ataques coordinados, con más mala leche que Mike Tyson después de perder una partida de poker.

Comí, descansé, y me aseguré de la estanqueidad del habitáculo, así como de la inexistencia de otros pequeños habitantes.
Perfecto, unas horas más de conducción, cena, y al sobre. Ideal, o eso creía yo... hasta la mañana siguiente.

Me desperté con una picadura en la ceja, dos en dos dedos, justo al lado de la uña, en lo que parecía una revisión del capítulo "Dónde joden más los picotazos", del curso de formación para mosquitos profesionales. Aparte, otros dos más en la otra pierna (la que me dejaron libre los primeros bastardos).
Picaduras enormes de forma alargada que volvían a picar, cada vez más, cuando me rozaba con algo, y lo peor, que el maldito polizón, el octavo del grupeto, se escondía como una sabandija de día, y ha tardado dos jornadas en hacer acto de presencia, sin contar una vez, que mientras conducía, pasó por delante de mi cara con una sonrisa de oreja a oreja, mientras me miraba de reojo diciendo: "¡Nos vemos a la noche!".

Al viajar con Sally (la gata), no puedo echar insecticidas, y cuando fuí a preguntar por una loción antimosquitos allí en Manitoba, el dependiente, al verme con el ojo como el de Rocky Balboa después de su combate final, me dijo: "Hombre, algo hará, pero te aseguro que contra los mosquitos de Manitoba no hay nada realmente eficaz". ¡Toma ya!, ¡orgullo nacional!.

Ayer por fín, encontré a éste endemoniado bicho, agazapado detrás de un plástico al comienzo del salpicadero. Al darse cuenta empezó a lanzar embestidas contra mí (verídico, es para ver a éstos mosquitos en acción), hasta que atrapé su cuerpecillo, hinchado como una bola a base de mi propia sangre.

Así que amiguitos, si viajáis por Manitoba en verano, ya podéis embutiros dentro de sendos trajes de astronauta, porque los famosos insectos de la tierra, les da lo mismo con, sin ropa, con lociones, y lo que os dé la gana.

Hoy, a dormir sin problemas, o eso espero...

9 comentarios:

Mexiñol dijo...

Jajaja, macho, mas ganao, tengo pensado un comentario respecto a los malditos chupasangres estos, ahora tendré que posponerlo :P

Lunatrix dijo...

Uy si vieras cómo acabé yo después del Winnipeg Folk Fest el año pasado ... con decirte que en el gemelo derecho tenía 50 picaduras -- 50!!!

Y espérate a que se te cuele una black fly. Te vas a cagar, majo.

Un abrazo y que se pase pronto!! :o)

nitroglicerino dijo...

Qué risas me he echado en un momento. Malditos mosquitos...

Fran dijo...

Hola Javi, te escribimos desde España, necesitaríamos ponernos en contacto contigo, somos una pareja , y nos dedicamos al transporte de mercancias, tenemos un par de tractoras. Y estamos pensando seriamente, en vender y trasladarnos. No conocemos a nadie que controle el mundo del transporte con el que comunicarnos porque en Inglés estamos pillados, y el tema de trabajo, o comprar allí algo aunque aquí estamos trabajando es imposible los márgenes no dan para vivir. Porfavor si te llega el mensaje intenta dedicarnos un ratito. Un saludo.

mickfly dijo...

That's one thing we will not have missed lol!
Bzzzzz...Bzzzzzz.
Hugs,
Drive safe.

Cris dijo...

Los odio, los odio y los odio. Es una de las pocas cosas en esta vida que odio con todo el sentido de la palabrita... A mi no me llegan a picar mucho más que nada: porque los oigo y me despierto con un ataque de ira en la que deseo tener un bazooca en las manos y liarme a tiros con ellos! Y como oiga a uno ya no duermo en toda la noche porque lo vuelvo a oir...

Los odio, lo he comentado ya? :-D

ROGER TRUCKER dijo...

Bueno Javi, cierra las ventanas y arranca el APU... que para esto esta! Ahora ves porque son tan practicos, eh!
Salu2
o, Cheers!
RT

Mexiñol dijo...

No se donde leí una vez que en la zona sur de canadá había unos indios que cubrian su cuerpo con un barro de la zona que era de color rojo para evitar los mosquitos y es por ello que a los indios se les terminó llamando "pieles rojas"

Javi dijo...

Jajaja, Santy, pues espero tu entrada al respecto.
Muy didáctico lo de los "pieles rojas". Me veo embadurnándome de barro a ver si funciona, porque me tienen fritito.
¡Cuídense!

Joer, Lunatrix, eso de la "black fly" suena fatal, casi que paso...
Por cierto, ¡a quién se le ocurre ir por placer a Winnipeg en verano!, ¡ni Folk, ni leches!, ¡¡masoca!!.
¡Un abrazo!

Me alegro de que te gustase, Nitro. Malditos, malditos...

Fran, tenéis mi dirección de mail en el perfil del blog. Cualquier cosilla, os intentaré echar una mano en lo que buenamente pueda, ok?
¡Un saludo!

Lol, Mick. Lakes, cows... this is the mosquito´s paradise!!!.
Hughs to you both!

Cris, me uno a tu odio, de todo corazón, jejeje. ¡Un abrazo!

La idea es buena, Roger, pero es que ¡¡no me funcionaba el aire acondicionado del APU!!, día sí, día no, éste Tripack está "mu malito". Le van cambiando piezas y va fallando de otras... son motores demasiado pequeños.
¡Un abrazo, nos vemos!