El pasado domingo descargó en las praderas una de esas tormentas para recordar. De 25 a 40 cm. de nieve en unas horas y vientos de 70 km/h. que dejaron la autopista transcanadiense tal y como podéis apreciar en las siguientes imágenes.
Conducir en esas condiciones con dos trailers de 16 metros cada uno fue una experiencia... "inolvidable".
Llevo ya algo más de dos meses trabajando con Loblaw, buen momento para empezar a hacer balance.
Estoy haciendo una ruta fija con un "turnpike", que es como llaman en Canadá a los trenes de carretera de dos trailers. Las jornadas son largas ya que hacemos muchos kilómetros, pero está todo montado de tal manera que te permite cubrir unas distancias que serían irrealizables con otro sistema de trabajo, me quito el sombrero ante Loblaw en ese sentido.
Conducir los turnpikes es prácticamente lo mismo que ir con uno solo, al menos una vez en la autopista, el segundo trailer se mueve menos de lo que parece en un principio y gracias al converter que los une, puedes hacer giros en curvas relativamente cerradas. La historia de éste trabajo es montar los trenes de carretera. Lleva su tiempo (montar un set alrededor de 40 minutos), y si no sabes bien lo que estás haciendo puedes pasarte horas gastando energía en vano. Colocas el converter delante de tu segundo trailer (B-box), enganchas tu cabina a tu primer trailer (A-box) y lo acercas al converter, ahí viene la historia, enganchar el primer trailer al converter tiene su truco, pero con práctica se convierte en algo casi automático.
Una de las cosas que más me ha llamado la atención es la "hermandad" entre los turnpikers. A todos nos va bien que álguien te eche una mano para montar los trenes, o para mover los ejes para dejar los pesos en los límites legales, pues bien, dando lo mismo la empresa en la que trabajes o el país de donde provengas, he visto día sí y día también como conductores de otros trenes vienen corriendo a echarte un cable cuando ven que empiezas a montar tu set.
En general el balance es positivo, no es un trabajo para todo el mundo, pero volver a casa cada jornada, la cantidad de días libres y el generoso sueldo, lo convierten en una opción más que interesante.
Hace un par de días tuve el placer de compartir cabina durante una noche con Larry Boyle, el único conductor en Norteamérica que transporta 3 trailers de 53 pies de Regina a Saskatoon, 5 días a la semana, como parte del programa piloto creado por el gobierno de Saskatchewan para comprobar la seguridad, utilidad y eficiencia del uso de trenes de carretera con más de dos de dos trailers, que era lo habitual hasta el pasado año.
De momento el viaje solo discurre de Regina a Saskatoon si las condiciones climatológicas son óptimas, y en las horas de 21.00 a 06.00 para evitar posibles molestias en el tráfico entre ambas ciudades.
Yo me voy a dedicar a transportar "solamente" dos trailers, a los que en Canadá se conocen como "turnpikes", pero ver éste monstruo en movimiento, (gracias a la destreza de Larry, todo hay que decirlo) es algo que no se me va a olvidar en mucho tiempo.
Antes de nada, que conste en acta, que tanto el título de ésta entrada, así como su contenido, pueden estar escritos bajo la influencia de congelación parcial de mi cerebro (así como otras partes de mi cuerpo).
Anoche en Saskatoon, ciudad más grande de Saskatchewan, la más "tropical" de las provincias de todo el sur de Canadá, se registraban -40ºC, que junto con la "brisilla" que soplaba, hacían la maravillosa sensación térmica de -48ºC, cifras ya muy a tener en consideración.
Los intensos dolores sufridos, aún embutido hasta las cejas en 16 capas de ropa, en los escasos 20 segundos que pasé fuera yendo a por un café (que llegó al camión en forma de Mikolapíz), así lo atestiguan.
Algunos pilotos del cuadro de instrumentos del camión, se encendían de vez cuando, no demasiado contentos con el "fresco" que le entraba al motor.
La sencilla tarea de separar la cabina del trailer, que en condiciones normales supone unos 5 minutos, se convierte en una titánica empresa, en la que todo son problemas, gomas que se pegan debido a la temperatura como si hubieses echado cola de contacto, los dedos no responden multiplicando por dos el tiempo de exposición exterior, el dolor en el pecho con el corazón a mil por hora por la pobre respiración...
Hoy se recomendaba no sacar a los niños de casa, y no estar a la intemperie más de dos minutos, si no se quiere acabar con un ataque cardíaco o perdiendo falanges a pares.
Doloroso e inhumano.
Menos mal que eso hace que la gente se eche un cable cuando hace falta.
Ésta mañana, un hombre de unos 50 intentaba sin resultado separar el trailer de su camión, porque la quinta rueda (el nexo entre ambas) estaba congelada, así que sus fallidos intentos no conseguían nada.
En el último tirón, ha llegado a pasar fuera casi dos minutos (a -47ºC).
Cuando se ha puesto con las manos en las rodillas desfallecido, hemos salido corriendo cuatro compañeros, uno se lo ha llevado dentro, y entre los otros tres haciendo palanca, hemos conseguido liberarle. Sin mediar palabra, como para andar gastando oxígeno.
Un gesto con la mano, y las lágrimas de impotencia y agradecimiento del señor han sido todo.
Una vez más, me quito el sombrero ante las narices que tuvieron los colonos en su día, o los indios nativos durante siglos.
...
Cambiando de tercio, retomando el hilo de los acontecimientos, y aprovechando que nos encontramos cerca de las entrañables Navidades, a ver si entre todos conseguimos recaudar algo de pasta, y les compramos un puto quitanieves a los de mantenimiento de carreteras de Nebraska.
Pasando por el norte del estado de Kansas, la cantidad de nieve en los campos era importante, pero el asfalto estaba en perfectas condiciones.
Fue cruzar el cartel de "Bienvenido a Nebraska... La buena vida", y aquello parecía el Pirineo Aragonés en plena temporada de esquí. ¡No habían limpiado nada!, un montón de coches en el dique, y la carretera a más de 30 cm. por debajo de la generosa capa de nieve "Made in the Prairies".
El equipo de limpieza estatal consiste por lo visto en un saco de 5 kilos de sal, una pala, y tres elementos que se la van turnando.
Un cachondo local, gerente de una gasolinera me espetó:
"¡Pa´ qué limpial-lo, si va a volver a caer en tres días otra vez!, jajaja!".
Por esa regla de tres, en Canadá teníamos que andar todos con crampones, y en camiones-oruga, en fín...
Alex (Cabezabomba), Linóleo... ¡sóis unos campeones!, ¡eso es vivir en el América profunda y lo demás son chorradas!.
Yendo al tema del título, como la mayoría sabéis, a los norteamericanos les encanta el tema de las reformas en el hogar, reparar los vehículos, comprar verdaderas chatarras y pasarse unos años poniéndolo a punto... cualquier cosa donde puedan pringarse las manos un rato.
Hablando con un tipo de Michigan sobre las bondades de un nuevo tipo de escayola en gel (ahí queda eso), mi cabeza se acabo marchando al de unas horas, un poco más allá de los trabajos manuales.
¿Qué pasa con nuestra capacidad manual para desarrollar "arte menor"?, ¿porqué se deja de lado con tanta facilidad la pretecnología cuando nos hace tanto bien?.
Creo que muchos estaremos de acuerdo en que hay pocas cosas más placenteras y relajantes que meter las manos en un tocho de barro húmedo y darle forma, bien sea para crear una figura, un jarrón, o ese cenicero que luego no sabes dónde colocar.
A lo que voy es que tenemos dos manos y un cerebro que nos da la capacidad de realizar cosas absolutamente fantásticas, y aunque muchos dicen: "¡Es que me queda como un churro!", no se trata de vender nada, ni de montar una exposición, consiste en disfrutar con el proceso en sí mismo.
Cuando somos niños, nos ponen a todos a dibujar, a colorear, a jugar con plastilina, y después la mayoría lo abandonan como si no fuese con ellos, cuando es una actividad que ha estado ligada al ser humano desde que habitábamos las cavernas.
Es una necesidad como el comer, esa expresión plasmada en un dibujo, modelando una pieza de barro o esculpiendo una piedra, llena una carencia que aunque algunos nieguen, todos tenemos dentro.
Ponerse perdido de pintura, mezclar colores sobre un lienzo o una pared... ¿porqué les resulta a demasiada gente tan lejano?.
Me gustaría ver la cara de los compañeros de oficina de un trabajador de una sucursal bancaria al decir:
"Me acabo de comprar un caballete, unos óleos, y estoy impaciente por empezar a pintar bodegones".
¿Porqué no?, cuantas limitaciones autoimpuestas.
La liberación interior que se siente al dar rienda suelta a esa parte creativa nuestra, nos ayudaría en muchos otros aspectos del día a día.
Si la gente gastase más dinero en pinceles o acuarelas, que en un alerón más grande para el coche o una TV de LCD de 98 pulgadas, creo que nos iría un poco mejor a todos.
Yo no puedo pasar demasiado días sin rasgar un rato la guitarra, la fotografía suple esa otra parte artística a la que necesito dar salida, y crecí viendo a mi padre y mis hermanos pasando horas entre lapiceros y pinturas, maravilloso recuerdo.
Todo el mundo tiene esas voces dentro, pero se pasan la vida sin querer escucharlas, cuando se tragan horas de televisión y se creen realmente que tal o cual Mercedes es mejor para sus vidas que nosequé Volkswagen, o que tal crema antiarrugas les va a adelgazar 40 kilos y hacer sentir 20 años más joven... una pena. No nos dedicamos el tiempo real que nos merecemos.
Desde aquí, os animo a todos a que cojáis un lapicero y os paséis un rato haciendo bocetos, de lo que sea, sin demasiadas expectativas, por el hecho de regalaros un rato de calma, entre vosotros, ese lapicero y el papel que reciba las líneas que salen de vuestra cabeza.
El que se apunte a clases de piano, flauta travesera, bandurria o harmónica a principios de año, se lleva un gallifante también.
Hoy tengo un día de esos.
Aporto mi granito de arena con éste temazo de los Beatles, de uno de mis álbumes favoritos, el "Sgt. Pepper", compuesto e interpretado por Mr. George Harrison, en la genial comunión musical entre el folk hindi y el pop británico de los sesenta.
Escuchar éste tema a todo volúmen durante 15 minutos seguidos (el original, antes de ser recortado duraba más de 40), suple la carencia de setas de las "divertidas", en serio, jejeje.